Seleccionar página

El miércoles, Rafael Nadal se entrenó en sesión doble en la Margaret Court del Open de Australia. Por la mañana con el británico Kyle Edmund y por la tarde, con su entrenador, Carlos Moyà. El ganador de 17 ‘majors’, de 32 años, exhibió la gran novedad de su repertorio para el nuevo año. A partir del próximo 14 de enero, el español lucirá un nuevo servicio. “Buscamos que haga más daño y que la bola vaya un poco más rápida”, señala Moyà en declaraciones a la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales).

“Teníamos la sensación de que la bola iba rápida al servicio pero que al botar, se frenaba un poco”, añade el técnico sobre la nueva mecánica del mallorquín, que en sus 49 partidos de 2018 conectó 122 ‘aces’, cometió 91 dobles faltas y promedió un 66% de primeros servicios.

Francis Roig, otro de los técnicos que durante tantos años acompañó a Nadal, ofrece muchos más detalles técnicos sobre el cambio, que a su juicio, se basa en “tres pilares”. “El primero, que cuando empieza a ejecutar el ‘swing’ lleva la mano más rato por abajo, en lugar de levantarla lateralmente”, analiza el barcelonés.

“Surgió de él”

“El segundo, que en el momento de lanzar la pelota al aire no hace tanta flexión, aguanta mucho más el cuerpo arriba, bien erguido, en lugar de sentarse porque así pierde dinamismo. Y el tercero, que entra bien con la pierna derecha dentro de la pista tras caer”, revela Roig sobre las novedades de Rafa, que la pasada campaña salvó el 70% de los puntos de ‘break’ y perdió el 14% de los juegos con su saque.

La evolución constante en el juego de Nadal queda de nuevo en evidencia con este difícil proceso, gestado durante los meses posteriores a su lesión en el US Open. “Surgió de él y decidimos intentarlo”, revela ahora Moyà. “Hay cosas que veíamos desde hacía tiempo, pero por culpa de la rodilla y del pie no habíamos podido ponernos manos a la obra”, concluye el ganador de Roland Garros en 1998.